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¿Qué son las amalgamas?

Las amalgamas son obturaciones (empastes) que se realizan en los dientes con una mezcla de metales pasados, entre los que se encuentra mayoritariamente el mercurio. De este modo el 52% de la obturación está compuesta por mercurio, lo que supone 1 gramo por cada obturación (empaste), aproximadamente la misma cantidad que está presente en los termómetros clínicos.

A diario observamos campañas destinadas a prevenirnos de la contaminación por metales pesados, y sin embargo, miles de personas tienen insertado en su boca un material altamente tóxico: el mercurio.

Los daños para el organismo de las amalgamas son constantes y duraderos. Tienen lugar según el metal va sufriendo erosión, por lo que se desprenden pequeñas partículas de mercurio que van siendo absorbidas por el organismo.

El mercurio de las amalgamas dentales se transfiere al organismo por:

  • ​La oxidación producida por la saliva en las amalgamas insertadas en la boca del paciente.
  • Los valores que deprende el mercurio a temperatura ambiente, y que se ven aumentados por la ingesta de bebidas calientes, el cepillado dental, la fricción de los dientes y el consumo de cigarrillos.
  • La erosión bacteriana de la amalgama por parte de las propias bacterias bucales.
  • La abrasión mecánica debido a la masticación, el cepillado y el bruxismo.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), el 11 de Octubre del 2011, publicó en su informe titulado, “El uso futuro de los materiales para la restauración dental”, una crítica directa a utilización de amalgamas de mercurio. En este informe, la OMS incide especialmente en 3 razones:

  • La amalgama supone la liberación del organismo de una cantidad significativo de mercurio.
  • Las amalgamas plantean un problema de salud general, ya que provocan multitud de problemas para la salud general del portador.
  • Las amalgamas son fácilmente sustituibles por obturaciones fabricadas con otros materiales.

Algunos peligros concretos de las amalgamas

  • Descompensación de los minerales esenciales, debido a que ocupan su lugar los metales pesados de las amalgamas.
  • Desequilibrios cerebrales: originando depresiones, vértigos, dolor de cabeza, falta de concentración o insomnio.
  • Deterioro hepático: debido a la acumulación de mercurio en este órgano.
  • Diarera, espasmos estomacales y dolores en el vientre.
  • Aumento de los ganglios linfáticos del cuello.
  • Sudoración excesiva, hormigueos en pies y manos, cansancio excesivo y generalizado debido al daño nervioso.

En la Clínica Dental Terrón somos especialistas en la retirada de amalgamas desde hace 20 años. Nuestro protocolo innovador permite que en una sola sesión retiremos la amalgama de mercurio excluyendo cualquier riesgo, gracias a un sistema de aspiración pionero y a avanzados sistemas de protección.

Proporcionamos un tratamiento específico y natural que te ayudará a eliminar los residuos del organismo de una forma rápida y definitiva.

Enlaces de interés

La hipersensibilidad dental afecta a 1 de cada 7 adultos, siendo uno de los problemas dentales que más preocupan a los usuarios. Consiste en un dolor, de carácter transitorio, y de fuerza variable pero que suele ser muy molesto para quien le padece.

La sensibilidad dental es un dolor agudo o moderado, de carácter transitorio, producido ante ciertos estímulos externos, como pueden ser: bebidas calientes excesivamente frías o calientes (como helados o caldos), alimentos azucarados, o la realización de presión sobre el diente (durante el cepillado o la masticación).

El dolor que conocemos como sensibilidad dental es producido por movimientos hidrodinámicos en los túbulos dentales. Las piezas dentales están llegas de microscópicos tubos que conectan la parte externa del diente con la parte interna, que está llena de terminaciones nerviosas.

De este modo, el estímulo externo (como la ingesta de bebidas o presión) desencadena un movimiento anormal del líquido contenido en los túbulos dentales, y con ello las terminaciones nerviosas del otro extremo mandan la señal de dolor.

Una de cada 7 personas adulas padecen hipersensibilidad dental. Y tú, si nos estás leyendo seguro que durante algún momento la has padecido.

 

¿Qué causa la sensibilidad dental?

La sensibilidad dental se debe a la exposición de los túbulos a los elementos externos debido a:

  • Retracción de las encías, debido a enfermedad periodontal o a tratamientos de ortodoncia que no tienen una planificación de este daño.

  • Problemas médicos que afectan a la abrasión del esmalte y de las encías, tales como acidez, bulimia, problemas digestivos que reaccionan con vómitos o la aplicación de quimioterapia.

  • Consumo de bebidas carbonatadas o ácidas, lo que produce la descalcificación del diente.

  • Caries y roturas o astillamientos de las piezas.

  • Haberse realizado en las últimas horas tratamientos de caries: en el tratamiento para las caries se limpia la pieza dental afectada y posteriormente se inyecta una sustancia, que se conoce popularmente como empaste. Después de unas horas esta sustancia puede expandirse produciendo presión sobre las terminaciones nerviosas.

  • Cepillarse los dientes de una forma muy agresiva, provocando abrasión del esmalte dental.

  • Bruxismo y apretamiento dental, ya que produce que el diente se lime. El bruxismo y el apretamiento dental, te recordamos que es una de las especialidades de la Clínica  dental Doctor Terrón.

  • Empastes realizados con amalgamas metálicas. El principal material de los empastes es el mercurio, el cual va sufriendo oxidación, y con ello la inflamación de las terminaciones nerviosas. Para evitarlo, recomendamos quitar las amalgamas dentales.

¿Cómo puedo tratar la hipersensibilidad dental?

Los tratamientos se dividen en dos grandes grupos:

Tratamientos realizados por dentistas  se suele proceder al sellado de los túbulos y la reparación del problema que puede haber dado lugar a la hipersensibilidad, como las caries o el bruxismo.

Pastas dentríficas o colutorios dentales. Los más eficaces son los que tienen alguno de los siguientes componentes: nitrato potásico, arginina, biocristales de silicato y fosfato cálcio.

Además de estos dos tratamientos también te recomendamos cepillarte con un cepillo de cerdas más suaves, que es menos agresivo ¡y más efectivo!. Pero no olvides que quien mejor puede diagnosticar tu problema y recomendarte una solución es tu dentista de confianza.

Si has llegado hasta aquí seguramente te estés preguntando qué cepillo comprar: eléctrico o manual.

¿Eléctrico o manual?

Desde la Clínica Dental Terrón vamos a intentar ayudarte al respecto, pero te avisamos ya: no existe una regla universal para la mayoría de la gente. Sólo en estos casos hay una solución clara y univoca:

  • Si tienes problemas gingivales diagnosticados o notas que sangras al cepillarte: usa cepillo manual y en ningún caso eléctrico, ya que el movimiento rotatorio del cepillo eléctrico puede producirte retracción de la encía (pérdida de la encía). Si te encuentras en este caso también es recomendable que acudas a tu dentista lo antes posible.
  • Si el usuario va a ser un niño menor de 8 años: cepillo manual. Los niños es importante que usen el cepillo manual ya que durante los primeros años deben aprender a cepillarse. Seguramente, cepillarse con uno eléctrico les resulte más divertido, pero tienes que pensar en enseñar a tu hijo un correcto hábito de cepillado.
  • Si el usuario tiene alguna discapacidad funcional que le permita realizar de manera constante el cepillado o bien sufre dolores en las articulaciones: el cepillo eléctrico facilitará que pueda eliminar la placa con un menor esfuerzo.

En el resto de casos, algunos cepillos eléctricos son mejores que el manual, si bien ambos tienen ventajas e inconvenientes, como:

  • El cepillo eléctrico, según han demostrado varios estudios, resulta más efectivo para eliminar la placa bacteriana. En especial, lo más efectivos son aquellos que tiene movimientos rotatorios en ambas direcciones.
  • Algunos cepillos eléctricos tienen temporizador, de forma que indican al usuario el tiempo mínimo cepillado e incluso cuando deben pasar de cuadrantes.
  • Los cepillos eléctricos obligan a realizar menor presión sobre los dientes, haciendo que se produzca menor riesgo de abrasión del esmalte dental.
  • En algunos casos, los cepillos eléctricos disponen de un indicador de presiónque nos alerta en el caso de estar apretando demasiado. Los cepillos con este tipo de alertas, son especialmente útiles para quienes aprietan en exceso.
  • Con el cepillo manual, la dirección del cepilladotiene que ser vertical, mientras que con el cepillo eléctrico el moviemiento rotativo del cabezal facilita las cosas.
  • El cepillo manual suele tener más variedades de durezas de las cerdas, lo cual permitirá elegir el que más se ajuste a tus necesidades. No obstante recuerda, que en contra de lo que se piensa, es más efectivo un cepillo de cerdas suaves.
  • El cepillo manual dispone en muchos mas casos de un limpiador lingual, logrando una mejor higiene de esta parte.
  • En cualquier caso, tanto si compras un cepillo eléctrico como manual recuerda: cambia el cepillo cada 3 meses de utilización y elige siempre uno con varios tipos de cerdas. Y en el caso de haberte decantado por un cepillo eléctrico, verifica que disponga de la aprobación de alguna de las asociaciones dentales o del Colegio de Odontólogos.

Pero recuerda, que ni con el mejor cepillo del mundo vas a conseguir sin concienciación tener una correcta salud dental. Sólo con constancia, cepillándote de forma correcta lo vas a poder logar y usando seda dental. Lo lograrás.

Una correcta higiene bucodental es fundamental para mantener las piezas dentales, evitar caries, complicaciones dentales y en las encías. Para mantener tu boca sana, te recomendamos una serie de consejos.

  • Cepíllate los dientes tras cada comida: cepillarse cada vez que ingerimos un alimento es uno de los remedios más importantes para evitar la acumulación de placa dental. El cepillado tiene que realizarse desde la parte superior de cada pieza dental hacia la punta del mismo. De esta forma se expulsa la placa dental del diente en vez de extenderla. En el video te enseñamos como hacerlo correctamente
  • Enjuagar la boca con colutorio dental: los colutorios dentales contribuyen eficazmente a eliminar la placa dental y de forma especial a reducir la posibilidad de sufrir infecciones.

  • Usa una pasta dentífrica adecuada: para ello el consejo de tu odontólogo te será muy útil. Lo más importante es que contenta flúor, y en caso de tener necesidades específicas que trate las mismas.

  • Usa hilo dental: la placa también se acumula entre las piezas dental, siendo especialmente difícil su eliminación. Por ello hay que usar hilo dental a fin de poder sacar de los recovecos la placa. Puedes observar en la imagen de la derecha como el hilo dental elimina la placa de una forma eficaz.

  • Renovar el cepillo dental de forma periódica: cada 4 meses es necesario renovar el cepillo ya que con el tiempo las cerdas pierdes sus cualidades y la placa ya no se retira de una forma eficiente. No merece la asumir posibles problemas por alargar un poco la vida útil del cepillo.

  • Acude a las revisiones al odontólogo como mínimo 1 vez al año: tu profesional de confianza es quien mejor te podrá aconsejar sobre posibles patologías y poder solucionarlo rápidamente. La intervención temprana en las patologías dentales es una de las variables más importantes.

  • Realizar una limpieza dental al menos 1 vez al año: normalmente se necesita 1 vez al año se necesita remover el sarro que se acumula en tu boca. Hay personas que por patologías propias necesitan de mayores limpiezas. Para el resto, una limpieza anual garantiza poder gozar de una correcta salud bucodental.

  • No uses productos blanqueadores sin recomendación ondontoóglica: la mayoría de los productos blanqueadores tienen químicos agresivos para el esmalte. Por ello te recomendamos que sólo uses aquellos que estén recomendados por tu profesional de confianza. En la Clínica Doctor Terrón tenemos los blanqueantes más avanzados, que proporcionan resultados inmediatos sin provocar ningún daño para tu esmalte.

 

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